¡Bingo! en las bibliotecas

Buenas prácticas, ideas, experiencias, iniciativas innovadoras es lo que quiero contar en algunos de los posts de documotion. Y no me cabe la menor duda de que un bingo es, mínimamente, una idea genial y original.

En la Médiathèque de Languidic se lleva a cabo, el bingo, de la siguiente manera: se eligen 9 temas y se deben leer ciertos libros antes de participar. Por ejemplo, un tema podría ser un libro que hable de los viajes, un libro en el que un niño sea el héroe de la historia, el primer libro de una serie o colección, un libro de menos de cien páginas, un libro que tenga un rostro en la tapa, un libro que fue adaptado al cine… Pueden participar niños y adultos. Lo mejor es elegir libros que, obviamente, estén en la mediateca. Se gana con tres casilleros alineados o todo el cartón. De más está decir que el premio son libros que pueden ser donados por librerías del barrio, etc.

captureEl antecedente de esta idea se desarrolló en Seattle. En esta ocasión se pedía llenar los cartones a partir de los libros leídos en el verano. Acá, uno podía enviar la tapa del libro leído a través de un tweet o de una foto en instagram. Los participantes debían ser mayores de 16 años. El cartón debía ser retirado con anterioridad.

A mí, la verdad, me resulta más interesante la primera versión, la francesa. Porque implica, además del estímulo de la lectura, un nuevo modo de reunión local, de diferentes edades que comparten una pasión, etc. Aunque en general, según lo que iremos viendo como ejemplos, casi todos son cartones que se retiran de la biblioteca o de lugares estratégicos indicados por las mismas.

Veamos cómo juegan en la Berlin-Peck Memorial Library. En los cartones hay actividades varias: desde descargarse un ebook o audio libro hasta obtener un pase al museo, o conectarse al wi fi de la misma. Igual sucede en la Oakland public library.

En la San Rafael public Library son bastante específicos con sus propuestas. Más personales, más delimitadas: un libro que te recomendó un amigo o pariente, un libro que hayas empezado pero que nunca terminaste…

En el caso de la Norton Library, el cartón de la biblioteca no presentaba una variedad de libros sino acciones que tuvieran relación con la biblioteca, pero en lo que tiene que ver con sus redes sociales. Por ejemplo: dale un like al Facebook de la Norton, sigue a la biblioteca en Pinterest, etc.

El bingo organizado por el servicio de bibliotecas públicas de Canadá es bastante especial porque parece más un tutti frutti que un bingo ya que intervienen distintas categorías: animales, deportes, etc.

Otros ejemplos en la Cutler memorial library, el organizado por el servicio de bibliotecas de Brest (imagen principal de este post), entre otros.

¿Y si creamos nuestra propia tarjeta de bingo?.

 

En síntesis. No hay nada nuevo bajo el sol. Las nuevas ideas o las ideas innovadoras no necesariamente necesitan ser largas, complicadas, tecnológicas… Sólo necesitan ser llamativas, convocadoras. Esa actividad que uno disfruta y que se pregunta ¿cómo no se me ocurrió?. Así de simple.

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