¿Las bibliotecas también twittean?

Twitter es una red social en la que se puede expresar una idea, un concepto, una opinión, en 140 caracteres. Esto significa que requiere de una gran reflexión antes de escribir (estamos hablando siempre del uso de esta plataforma en un contexto formal). ¿Esta característica le confiere limitaciones? No, necesariamente.

En literatura (que es de lo que sé) una de las cosas más difíciles de enseñar es a resumir, a sintetizar, a dar un resumen de, por ejemplo, una novela, un cuento, etc. Este ejemplo me va a servir para varias cosas.

Tomemos El Quijote: si yo lograra que un alumno me definiera el tema de este texto en 140 caracteres, les aseguro que, para mí, este alumno ha comprendido de manera más que suficiente el texto mencionado. Hay que aprender a trabajar con nuevas estrategias y herramientas. La herramienta es una red social, la estrategia es elegir Twitter para explicar el concepto de síntesis. No solamente eso. Aprenderá, en dos patadas, a elegir palabras claves. INDISPENSABLES para cualquier búsqueda y lucha contra la infoxicación.

Pero es muy importante entender la herramienta y el uso estratégico de la misma. Insistimos: no todas las redes sirven para lo mismo. Por ejemplo, si desde la biblioteca proponemos como consigna, trabajar con un tweet por cada verso del Quijote, además de tildar seguramente la compu, no estaría entendiendo el concepto.

No hay que hacer en la computadora lo que uno hace en el papel. Esa no es la cuestión. Hacer en digital lo que se hace en papel sin absolutamente ninguna estrategia, no es trabajar con lo digital. La transpolación a una pantalla o al uso de una red social, no lo hace digital por default. Todo tiene que cambiar. Y por eso, tal vez Don Quijote, no sea el texto más agraciado para Twitter. Al menos no si solo vamos a ir transcribiendo versos. La digitalización de una actividad no es automática. La estrategia hace que un recurso devenga interactivo o no.

“Grandes” cosas se han hecho con esta red que pareciera sólo “llamar” a las cosas pequeñas y simples. Porque a la inversa tampoco funciona. No es porque Twitter se caracteriza por los 140 caracteres, que solo citaremos haikus.

Veamos algunas características específicas del Twitter: el uso del #hashtag. Un hashtag es la etiqueta que elegimos para que todos los usuarios de Twitter la usen en una ocasión determinada, de manera tal que, con sólo buscar esa “etiqueta”, sepamos todo lo que los usuarios de la red han dicho, citado, comentado, etc. sobre ese tema.  Lo que, en definitiva, hace el numeral (#) es ordenar, es reagrupar contenidos, temas, etc. Ojo, si lo usamos incorrectamente también puede traer algunos problemitas…

Un poco de historia

La primera vez que se utilizó con este criterio (2007) fue en nombre de un empleado de Google, Chris Messina, que lo utilizó en un mensaje de Twitter. En 2010, Twitter ya creaba el concepto de trending topics, listados con los hashtags más utilizados. En 2014, el Oxford English Dictionary lo introdujo en su vocablo oficial.

¿Por qué decíamos “ojo”?. Porque, como todas las cosas, si se abusa, no sólo se pierde el sentido sino que lo oscurece. Si ponemos, por ejemplo, muchos #, terminamos por no entender la frase. Es como si nos interrumpieran en la idea. Se pierde el hilo de la frase.

La elección de los hashtags también es importante. Igual que cuando pensamos en palabras claves. Esto, si estamos pensando en potenciales seguidores. Por supuesto que, a veces, el humor gana #voyaquebrarleunapiernaaquiennomeregaleunsaco, y a veces, identifica realmente a un grupo que ya tiene sus propios seguidores #viernesdiaparadormir. Imposible encontrar estos hashtags o rastrearlos o seguirlos.

Todos los años, desde el 2010, se organiza el día del Ask a curator (pregunta a un curador). Esta frase es, justamente, el hashtag. Una iniciativa en Twitter en la que los usuarios preguntan sus curiosidades a los museos y centros culturales de todo el mundo utilizando la etiqueta #askacurator. Su creadora, Mar Dixon, da algunas pautas:

Uno puede preguntar lo que se le ocurra. Por ejemplo, ¿Qué se siente ser un curador?, ¿Cómo se decide qué mostrar? ¿Cuál es el objeto más “unique” en su colección? En ciertas ocasiones, no sólo responde el curador al que uno se ha dirigido sino que puede ser el curador de otra institución quien quiere participar y responder.

A partir de allí, se empezaron a crear diferentes hashtags que sirvieran para algo más que preguntar como, por ejemplo, para “abrir la bodega”, mostrar lo que habitualmente no se muestra, convocar según los intereses del lector. Y es así que se empieza a pensar en etiquetas que guarden relación con los intereses que uno va verificando como repetidos. Ejemplo: gatitos (no comments). El 99% de las fotos en Internet, hoy, son de gatitos… Entonces, a los gatitos nos dirigimos. ¿Por qué, por ejemplo, no pensar en hacer un hashtag que diga: #gatosenlaliteratura o, como hicieron los museos, #librarycats…?

Lo que sí ya existe es #AskAnArchivist. Objetivos: romper con el prejuicio de que los archiveros parecen inaccesibles, interactuar directamente con el investigador, estudiante, lector, etc. sobre lo que hacen, crear red y comunicación con otros archiveros de su país y del mundo…

A veces pueden crearse hashtags a partir de una celebración o día especial. Por ejemplo, en el día de los enamorados (San Valentín), se crea y se convoca con el hashtag #novelasdeamor. Más allá de lo anecdótico, este tipo de estrategia le sirve a todas las bibliotecas, ya que todas y cada uno de ellas puede postear los “olvidados” de siempre que guarden relación con el tema.

Los 140 caracteres de Twitter no limitan en absoluto la calidad y creatividad de una propuesta. Larguemos una pregunta ¿qué significa la literatura?.

Una vez más, esto permitiría, gracias a las redes, que miles de bibliotecas se dieran el gusto de sacar a la luz textos enterrados en los catálogos que, posiblemente, nunca hubieran sido recordados de otro modo. Si esto no es estrategia, la estrategia… ¿dónde está?.

SvegliaMuseo publicó lo que sugiere que hay que hacer (los do) y lo que no hay que hacer (los do not) al twittear. Intentaremos transcribir algunos. Pueden ver el listado completo en el siguiente enlace.

Lo que sí se recomienda:
Seguir a otros referentes para estar actualizado. Mirarse el ombligo no enriquece. Es importante recordar que uno de los objetivos principales de las redes es la interacción, el feedback. Según la configuración que elijamos, de hecho, la herramienta misma, “pispeando” lo que elegimos, nos recomienda a quiénes otros seguir. A veces, éstas son particularmente pertinentes y de otro modo, no llegaríamos. Las redes existen para crear “redes”, aunque esto suene redundante…

Por eso es muy importante, una vez que uno ha decidido usar Twitter, conocer el mejor modo de utilizarlo para poder sacarle provecho. Por ejemplo, yo uso Hootsuite que me resulta muy cómodo para organizar “listas” lo que me permite aunar, según temas, los diferentes usuarios. Hoy sólo quiero ver los tweets que hablan de… realidad aumentada. Pues bien, tengo un listado de twitteros que sólo utilizan el hashtag #RA (realidad aumentada). Esto me permite filtrar los otros tweets. Cuando uno tiene varios twitteros a los que sigue, el hashtag #biblioteca se vuelve indomable. Hay que ir etiquetando de manera más fina y esto se logra, por ejemplo, limitando, especializando. Un ejemplo: #bibliotecasdigitales.

La primera vez que utilicé el Twitter, no sabía muy bien si me “convenía” contestar, entablar conversaciones, etc. Pues la especialista en el tema, Vanina Berghella, me dijo: “siempre tenés que responder” (no estamos hablando de agresiones o comentarios que algún colgado se manda), hablamos de intercambio. No sólo porque implica agradecimiento, reconocimiento, enriquecimiento, etc., sino porque las estadísticas también se conforman con estas informaciones: “Tu tweet ha sido señalado como favorito por x cantidad de personas”. Toda esa información nos ayuda a saber mucho del que pregunta: qué le interesa, con qué frecuencia twittea, etc. El retweeteado es importantísimo porque es parte de este compromiso. De este estar de acuerdo y de ser parte de la viralización del “otro” al que hemos estado siguiendo.

Los do not, lo que no debe hacerse: entre ellos, me gustaría citar algo de lo que hablamos con bastante asiduidad. No trasladar automáticamente un contenido de una plataforma a otra. Justamente, cada plataforma tiene sus características que le dan su especificidad. Por ejemplo, hay varias noticias que yo subo a mi Facebook que no subo a mi Twitter. Porque son más personales, porque tienen fotos que se ven de otro modo y se desaprovechan, porque los 140 caracteres generan otro tipo de información, etc. Antes de duplicar una noticia, hay que reflexionar según cada plataforma. Por eso, de hecho, usar los servicios internos y automatizados de cada plataforma para crear tweets y publicar en otra plataforma, por ejemplo, mensajes de Facebook, generalmente, no sirven. Es esencial adaptar el mensaje de manera estratégica (aunque lleve un poquito más de tiempo)…

El punto siguiente es un poco más “difícil” porque tiene que ver con un conocimiento más profundo de la herramienta. Ni se twittea todo el tiempo, ni se desaparece por largos períodos. Todo en su punto justo. Dentro de este punto, si nos ponemos minuciosos, podríamos pensar en horarios, por ejemplo, depende si uno tiene seguidores internacionales o no. Hay varias estadísticas del día elegido como mejor para twittear, del horario, etc. Porque cada vez que elegimos una plataforma, además, elegimos un usuario…. Todas estas estrategias sirven para fidelizar. Lo primero, entonces, que hay que saber es a quién queremos fidelizar (target). El punto de partida para los tweets debe ser siempre lo que es relevante para su audiencia, que no siempre podría ser lo que es relevante para la institución. Obvio. A veces hay que hacer sacrificios.

A veces no hay tiempo y etc. Pues bien, recuerden que los tweets también pueden programarse….

Otro evento para señalar es el #museumweek. Hubo conferencias, partenariatos, programación, etc. Vale la pena darle una mirada. Hasta 2015, sólo participaban museos de Europa pero, al hacerse a través de Twitter, era casi imperativo que participara el mundo para demostrar, justamente, que Internet y las redes traspasan fronteras.

El pdf. Con las instrucciones que recorrió el mundo contaba, entre otras cosas, con una de las actividades que más me llamaron la atención y que sigue con la línea de los ejemplos que veníamos viendo. Definir un tema para cada día (daremos ejemplos de algunos días):

Lunes, 23 de marzo #secretsMW
Presentar al público el día a día de la institución, lo que se cuece de puertas adentro o quizá algún secreto bien guardado.
Martes, 24 de marzo #souvenirsMW
Invitar a su público a compartir los recuerdos de su visita, ya sean objetos (fotos, imanes, tazas, libros, postales) o contactos y momentos memorables. Aproveche también la ocasión para destacar los productos estrella de las tiendas del museo.
Jueves, 26 de marzo #inspirationMW
Animar al público a ‘mirar’ a su alrededor y captar contenidos relacionados con su especialidad. El arte, la ciencia, la historia, la etnografía…nos rodean dondequiera que estemos. Y gracias a los smartphones, la creación está al alcance de todos.
Sábado, 28 de marzo #favMW
¡Y lo que más nos ha gustado del museo es…! Animar a los visitantes a compartir sus contenidos favoritos mediante una foto, un vídeo o la aplicación Vine.

Interesante, ¿no? Y duplicable perfectamente en el ámbito de las bibliotecas.

Cuando se twittea durante un evento específico, por ejemplo la inauguración de una muestra especial, se denomina live-tweeting. Es importante que para esta situación, tomemos en cuenta varias de las “condiciones” que señalamos en los do y los do not. Ya que el objetivo es compartir contenidos en tiempo real pero, de ninguna manera, agotar a nuestros seguidores.

Así que no perdamos de vista alguna de estas sugerencias:

El que avisa, no traiciona: avisás antes y entonces la gente estará atenta y si no, podrá silenciarte (que a veces no significa que no le interesa lo que dices pero no está en condiciones de poner toda la atención, en ese momento).

Averiguar el hashtag específico del evento #feriadellibro2016, #conferenciacastells, #tallerdeescritura, etc. De más está decir que esto es fundamental porque, como venimos diciendo, limita cualitativa y cuantitativamente a los seguidores. Comentá, opiná: sos los ojos y los oídos de tus seguidores. Por eso, también es importante que subas fotos, grabes un audio, un video o directamente utilices Periscope (ya hablaremos).

Recuerda siempre citar. Esto significa que si twitteás lo que alguien dijo, aprovechá y ponéle su autoría a través de su propio Twitter: “@pepitito dijo: “…. “. Seguramente tus seguidores y el mismo Pepitito retwitteará tu tweet y así, ya lo sabemos, hasta el infinito.

De paso, les cuento algo que me encantó con esto del live-tweeting: la Arena de Verona reservó algunos asientos para aquellos que se comprometieran a twittear un evento. Por supuesto, además de ver, sólo pagaron 10 euros la entrada y obtuvieron sus “tweet seats“. Ingenio… (mucho).

La Biblioteca nacional de España tiene un twitter hiper activo. No sólo que sus iniciativas resultan creativas sino que se junta (red de redes) con otros twitteros sublimes como es el caso del Museo del Prado. Como anécdota, es interesante saber que forma parte de una estrategia transmedia de la serie El Ministerio del Tiempo, una de las series más vista este año, en España. Imagínense que con los 400 años de Cervantes, se están haciendo una fiesta… Utilizando Storify  “#CervantesMdT en “El Ministerio del Tiempo” (otra herramienta de la que ya hablaremos) han conformado una recopilación de tweets que conjugan Cervantes, Ministerio del tiempo y han logrado realmente un hecho digital, en red, formidable.

CapturaUna biblioteca que, de verdad, se las trae es la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide. Tiene un twitter hiper activo @bibupo que no para de convocar y fidelizar de una manera muy creativa a los lectores. Su última apuesta y, haciendo honor, también, a la efeméride IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, fue y es (hasta el último jueves aún participé) postear la imagen de un azulejo que señale pasos del escritor en la ciudad de Sevilla. Uno debe adivinar (o investigar) dónde se encuentra dicho azulejo. Una consigna interesante y motivadora. Yo me enganché y me tiene ahí… esperando al próximo azulejo.

Quiero que conozcan todo… pero todo de verdad: los bots son robots que twittean. Lo que logran es, más que nada, el objetivo que hemos ya señalado, en varias ocasiones: aprovechar la red para exponer y viralizar objetos de las colecciones y/o catálogos que, habitualmente, no se conocen. Intentan llevar a cabo una actividad automática (robotizada) para no perder la presencia y ese tipo de cosas. Twittean, en general, imágenes o frases al azar de las colecciones (cuatro o cinco por día). Hay algunos a los que conocemos ya, por ejemplo, @libraryX22, un bot creado por Benjamin Gattet, quien postea, de manera random, títulos de papers científicos.

CapturaPara que entiendan mejor el concepto, doy un par de ejemplos con museos: @museumbot twittea del Metropolitan Museum of Art (de hecho, así se presenta: I am a bot that tweets a random high-res Open Access image from the Metropolitan Museum of Art, four times a day) y @cooperhewittbot, y@bklynmuseumbot sobre las colecciones de los museos respectivos.

Otras posibles actividades que una biblioteca podría emprender a través de la red social Twitter: la iniciativa podría ser: reescribe un cuento tradicional adoptando el punto de vista de los personajes. La historia se desarrolla en tiempo real. Las reacciones no se conocen de antemano, así que la historia se elabora, se reelabora al mismo tiempo que se transmite. Se estaría trabajando, especulando y arriesgando con la creatividad de los usuarios de twitter que en ese momento, aceptaran el desafío. La narración oral en tiempos de Internet…

Después, por supuesto, los objetivos de la propuesta podrían expandirse a la viralización de las diferentes versiones con las que una biblioteca cuenta sobre ese cuento, opciones multimediales con las que, posiblemente, la biblioteca también cuente: canciones, pelis, etc. De por si hay mucha gente que posiblemente no sepa que el origen de cierto cuento, o a la inversa, haya sido una versión musical, teatral, etc.

¡Pero no todo es crear hashtags! A veces hay que contabilizar todo lo que se hace, analizar para ver si realmente vale la pena… La próxima entrega… encuestando a través de Twitter.

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