Speed booking, citas y amor entre los libros

Ya hemos hablado un montón sobre cómo fidelizar lectores, cómo promover la lectura, pero nunca nos pusimos románticos. Así que allá vamos a “enamorarnos” literalmente. Estrategias hay muchas, pero siempre nacen de un campo específico y de allí se van ramificando, regionalizando, geolocalizando, adecuando, etc. Pues bien. Todo lo que vamos a contar no nació para la literatura o para la lectura. Sin embargo, han logrado meterse en el corazón de varios nosotros por la originalidad o la audacia de probar.

Hay como niveles: la cita a ciegas, el speed dating, el tinder, el porno…
Empecemos con el ejemplo más light, las recomendaciones amorosas: los libros tienen un lenguaje propio para seducir. La idea: pasar un mensaje a través de la cita de un libro que te estimule a pedirlo en préstamo. Un dossier especialmente armado para esto. Por ejemplo:


quiero un libro para prestarle a quien aún no conozco: El príncipe feliz, Oscar Wilde
… un libro para quien me ama pero también a Sofía, Estefanía, Carolina…: Diccionario de Don Juan, Pierre Brunet
un libro para quien aún no sabe que lo amo: Carta de una desconocida, Stefan Zweig
… un libro para el enamorado que aún no sabe que sos la partenaire ideal: Cyrano de Bergerac, Rostand
… un libro para quien te jura que te aprecia aún con esposas y látigo: Justine, Crépax
… un libro para quien querés decirle: “lo hemos visto seguido resurgir el fuego de un viejo volcán que creíamos demasiado viejo”: Amor, Michael Haneke
… un libro para tu ex que no comprende la palabra “adiós”: El arte de la guerra, Sun Tzu
un libro para quien amás pero no tanto como a tu mamá: el libro de mi madre, Albert Cohen

Seguimos. El concepto de lectura a ciegas llega evidentemente del concepto de blind date, de la cita a ciegas. Estuvo muy de moda, luego cesó y ahora volvió por el hecho de que, de alguna manera, la gente a la que uno conoce a través de las redes sociales, uno no la conoce realmente. Cuando debe encontrarse físicamente por primera vez, vuelve a ser “una cita a ciegas”.

Cuando vamos a una librería o biblioteca, en general, vamos con cierta data. Es raro que uno llegue y elija con “los ojos cerrados”. Tenemos miedo de los autores que no nos recomendaron y mucho más de las feas tapas que algunos insisten en usar para estimularnos. Prejuicios, sí. Pero es así.

Entonces, vayamos a los ejemplos, ramificaciones y etc.: la Biblioteca Municipal “Arturo Gazul”, Llerena, España, empezó con una campaña ‘Lectura a Ciegas’, que justamente pretende terminar con los prejuicios lectores. No sé si leería un libro sin saber nada sobre él o su autor y bien que me comí un par de citas a ciegas, pero bue… Es como cuando se desarrolla el famosísimo diálogo: “¿Está bueno?” (el pretendiente, no el libro) y te responden: “es simpatiquísimo” (una vez más, el pretendiente, no el libro).

Si uno preguntara: “¿está bueno el libro?” y te respondieran: “lo vas a terminar…” Qué se yo. La cosa me resulta divertida pero tengo mis prejuicios. Un libro vale más que el hecho de que al menos lo pueda terminar… Pero insisto, si he aceptado cita a ciegas, definitivamente participaría en una lectura a ciegas.
Las reglas del juego son muy sencillas. La biblioteca selecciona obras de su fondo bibliográfico, el usuario sólo tiene que elegir uno de los libros de la estantería denominada ‘Lectura a ciegas’, acercarse al mostrador para solicitar su préstamo (15 días) y no abrirlo hasta llegar a casa. El libro va envuelto en un paquete para que se mantenga el suspense sobre su autor, título y portada.

Y quien te dice, descubres un autor que te encantará, un texto que te cansarás de recomendar… Uno nunca sabe. Es un juego pero también es un modo de sacar libros del polvo que no hayan sido valorados en su momento y que hoy, puedan resultar atractivos. Terminar con los prejuicios, conocer nuevas lecturas, sacar de “bodega” lo que nadie pide en préstamo. Todos ganan.

La biblioteca provincial de Córdoba, España, le puso otro nombre pero el concepto y los objetivos son los mismos: la Olvidoteca, que obviamente guarda relación con esto que decíamos de sacar los libros que no están en los estantes delante de todos, a la luz. En el caso de la olvidoteca, el libro está envuelto y sólo presenta un código de barras, para que se lleve a cabo el préstamo. Pero no siempre es así. A veces, como ya veremos, tienen alguna data genérica.

En estos dos ejemplos que hemos dado, se le suma un pedido de comentario posterior. Que los lectores dejen su opinión aunque sea de manera anónima. En el caso de la olvidoteca, además, te proponen que digas qué libro rescatarías vos del olvido. Por último, los lectores pueden participar en un concurso de microrrelatos cuyo tema es “Rescátame del olvido” y en los que debe aparecer siempre un libro. Les dejo el Facebook de la Biblioteca.
Ejemplo de cuestionario posterior: 1) Sobre el autor que te tocó: Desastroso; Olvidable; Correcto; Mejor de lo que esperaba; Increíble

En algunas bibliotecas, como en la Milan Public Library, la propuesta viene acompañada de ciertas frases incitadoras: ¿te gustan las sorpresas? ¿Te distrae una super cubierta que no retrata verdaderamente el contenido del libro? Dejános hacernos cargo del problema y tomamos la decisión y te armamos una cita (con un libro). No es casual que muchas bibliotecas lo organicen para el día de los enamorados… Otras bibliotecas: Amarillo library, Mulberry Public Library, Biblioteca de Errenteria, Biblioteca de Valdepeñas de Jaén, Bibliothèque universitaire Illberg – UHA.

Y por si no entendiste el concepto, siempre hay un pícaro que da un paso más: cuando te acercas a este libro único, no eres tú el que juzga, sino el que es juzgado. Uno debe evitar volverse demasiado emocional con las cubiertas. Con el título The cover that judges you (La portada que te juzga), el libro juzgará si estás tratando demasiado de ser un juez. Tu rostro no debe mostrar emociones cuando te acercás a él. Porque si te mostrás demasiado excitado o demasiado decepcionado con su cubierta, no se desbloqueará, y no podrás leerlo. Diseñado por Thijs Biersteker del estudio de innovación Digital Moore, Amsterdam, el libro utiliza una cámara integrada y una tecnología de reconocimiento facial para escanear tu cara y decidir si sos lo suficientemente neutral como para abrirla.

Thijs Biersteker explica: el sistema de reconocimiento de la cara escanea tu rostro para detectar signos de “juicio”. Si estás más emocionado o tu rostro muestra una expresión escéptica, el libro permanecerá cerrado. Pero si tu expresión es neutral, el sistema enviará un pulso al Arduino y el libro se desbloqueará. Fue diseñado en 2015 en colaboración con Marlies Olbertijn y Adrien Jeanjean. Cuenta con las mejores obras seleccionadas por el Art Directors ‘Club Netherlands.

El que sigue es un ejemplo de una lectura a ciegas con pistas: en la ciudad de Irkutsk, la biblioteca científica de la universidad estatal de Baikal (BSU), los textos envueltos llevaban consigo una inscripción. Ejemplos muy interesantes: “Wii” de Nicolás Gogol fue descrito como “el fracaso del intento de un joven y ambicioso seminarista en convertirse en un exorcista.”, la novela “caza de ovejas” de Haruki Murakami recibió la certificación “Loco por las ovejas, usa a la gente para sus propios fines egoístas.” , “La naranja mecánica de Anthony Burgess fue descrita con la frase: novela frutada sobre los amantes de beber leche en un bar”, “El pianista” de Jelinek se convirtió en “una historia sobre vivir en la casa de tu madre, una estricta disciplina y la música que contribuye a trastornos mentales graves.”, «Forrest Gump» fue presentada con el lema “el movimiento de la vida. Sólo hazlo! “.

En en esta foto podemos ver otro ejemplo en que se ponen ciertas pistas:

Y llega otro nivel, como decíamos al inicio, de las citas amorosas: las speed dating: su creador fue Rabbi Yaacov Deyo. Normalmente se requiere un registro anticipado. Los hombres y las mujeres se sientan en parejas enfrentadas y van rotando sólo los hombres, por ejemplo, de manera de tener, en un tiempo limitado, cortas citas (de tres a ocho minutos) con todos los participantes. Al final de cada intervalo, el organizador suena una campana, tintinea un vaso o pita un silbato para indicar a los participantes que pasen a la siguiente mesa (o cita o mujer).

Al final del evento, los participantes presentan a los organizadores una lista de a quién le gustaría proporcionar su información de contacto. Así es el original, la idea madre, pero veamos qué pasó con las bibliotecas: los usuarios viene a defender su libro preferido frente a otros usuarios en tiempo limitado: « speed-booking ».

La médiathèque de la Manufacture proponía hacerlo en 3 minutos para dar ganas de leer al otro. Interesante resulta que no son los bibliotecarios los que sintetizan sus amores, sino los lectores y usuarios de la mediateca. Anne-Laure Dusoir, organizadora del evento, pregonaba que era un modo de ponerlos en el centro del evento: “que se encuentren, se instalan, compartan”. La idea: ser sintéticamente persuasivo.

Sin preámbulos. Solteros literarios. La Central Library celebró su primer Taller de Citas y Danza para solteros de la mano de Nonie Xue, un bibliotecario chino y el Consejo Norteamericano de China. El taller estaba abierto a todos, aunque la mayoría de los que se presentaron eran chinos, con edades comprendidas entre los 20 y los 60. El taller empezó haciendo que las personas firmaran, rellenando un cuestionario de contacto y obteniendo una etiqueta de nombre. Una vez que todo el mundo estaba sentado, un número fue asignado a cada persona. La idea era que si dos personas se interesaban el uno por el otro, le dirían a los organizadores el número en la etiqueta de la persona que les gustaba y podrían obtener información de contacto. Lo mismo se organizó en la Chicago Public Library.

Dee Watson y Simon O’Leary volvieron a donde todo comenzó hace más de tres años, el ‘Singles Mingle’ de la Biblioteca pública australiana de Mount Gambier. Estaba llegando al final de la noche cuando una rubia se sentó a la mesa de Simón quien confiesa que nunca había hecho algo así. Pero después de sonar la campana, señalando el final de su tiempo asignado de tres minutos, ambos encontraron que la conversación seguía fluyendo. Simon se dió cuenta de que no podía recordar el nombre de la señorita. Más tarde se enteró de que ambos habían preguntado al personal de la biblioteca sobre el otro, queriendo saber más. ¡Bibliotecaria celestina!
Algo muy interesante y que guarda relación con un post anterior en el que hablábamos de la importancia de preguntar y más aún, en la importancia de escuchar las respuestas, es lo que descubrió DJ. Digianantonio, jefe del servicio de referencia para adolescentes de la Rodman Public Library, que varios de los usuarios accedían a las computadoras para entrar en sitios de citas y también pedían ayuda para crear los perfiles para estos sitios. Lo que implicaba una necesidad impreiosa por organizar también talleres “especializados” en elegir fotos, garantizar aspectos de la seguridad y privacidad y todo lo que tuviera que ver con estos sitios y aplicaciones.

Cassandra Black de la Belmont Library, que conoció a su propio marido en línea dice: “Nosotros (bibliotecarios) debemos sentirnos cómodos presentando información sobre citas en línea, ya que se ha vuelto tan común y aceptable como encender tu smartphone”.

Mallory Arents, de la Connecticut’s Darien Library contó: “Un señor pidió a uno de mis colegas en el escritorio de entrada si podría hablar conmigo. ‘Mallory, no sé si me recuerdas, pero yo asistí a tu clase de citas online hace unos meses. Fui a casa, creé un perfil de Match.com, y bueno … éste es Jack’. Nada podría haberme hecho más feliz.”

Llega el Tinder literario. Lo organizó una empresa de publicidad, pero bien podría ser replicada la idea. Lo hizo para el Fondo de Cultura Económica, la importantísima editorial mexicana. Convirtió a ciertos personajes de la literatuta en personajes poseedores de un perfil en Tinder. Juntar personas y libros era el objetivo y quién te seducía, te convocaba era un personaje y no el libro mismo.

Y el maximum: La aplicacion Grindr recruta a una estrella porno para leer a Shakespeare. ¿Eso no es amor acaso?
Antes de Tinder, ya existía Grindr, una aplicación de “matchmaking”, que, utilizando la geolocalización, encuentra perfiles cercanos, a a partir de compartir fotos se acuerda una cita. La única diferencia entre las dos aplicaciones, es que Grindr se orienta exclusivamente a las relaciones homosexuales masculinas. Y para celebrar sus 7 años, la aplicación ha reclutado una estrella del porno, Colby Keller, para recitar Shakespeare. La literatura se presenta en formas extrañas… The Seven Ages of Man, monólogo extraído de la pieza teatral As You Like It (circa 1599), es la pieza elegida. El video es visible sólo en Dazed. No es exportable. Es bastante light, además de ser bueno estéticamente, pero mejor no mirarlo en horas laborales.

El amor en la biblioteca, como habrán notado, no está ausente. Sale de los libros, de los estantes y de las personas. Hagamos de estos espacios no sólo espacios acogeradores para leer. Hagamos de las bibliotecas espacios para aprender, para leer, para sociabilizar, para enamorarnos. ¿Por qué no?

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