Me declaro Knowmad e inocente

John Moravec —investigador, escritor, orador y profesor de la Universidad de Minnesota (UMN); editor del libro Knowmad Society y fundador de Education Futures LLC— utilizó el nombre knowmad para describir a multidisciplinares y fervientes usuarios de herramientas colaborativas y redes sociales como plataformas. Las tecnologías permiten jugar con los límites físicos de una oficina, entre otras cosas.

Les dejo un link que les va a resultar esclarecedor para entender en profundidad el contexto en que se da este concepto que, por supuesto, no viene solo. Para aquellos que conocemos el mundo de lo digital y venimos leyendo, hace años sobre aprendizaje invisible, aumentado, ubicuo, colaborativo y etc., un knowmad es un perfil que nos resultará familiar a los lectores de Cobo, Reig, etc. Como decimos siempre: las cosas no cambian tanto, son las nuevas palabras las que asustan un poco. Eso es todo.

El knowmad es alguien que se ha formado en muchos campos de aprendizaje, capaz de desenvolverse en distintos entornos. Pero no hay que confundirse: no es un integrante de la generación del milenio (millennial) ya que no hay límite de edad para ser un knowmad. No es un profesional de las nuevas tecnologías, aunque sea un adicto a ellas y se desarrolle cotidianamente en un mundo hiperconectado. Una de las mayores ventajas que saca de su facilidad con las TIC es su capacidad de crear redes. Se da cuenta, rápidamente, de que la cantidad de información de la que disponga no es tan importante como su calidad. Pone toda su energía en un trabajo profundo de curaduría ante la vorágine de la infoxicación.

Sin embargo, aun siendo un individuo que pareciera tener tantas buenas cualidades (multidisciplinario, hiperdigitalizado, adaptable a los cambios), sigue siempre formándose y, como está acostumbrado a las redes y al trabajo colaborativo, no tiene miedo de compartir su conocimiento. Vive de la retroalimentación. Genera nuevo conocimiento con la nueva información que va recibiendo como feedback. Cura y genera conocimiento todo el tiempo, en cualquier lugar, a través de diversas plataformas.

¿Vieron? No era tan desconocido el término si los desmembramos un poco…

En el libro que mencionamos al inicio, sus autores abogan por llevar el concepto de knowmad a la educación para que los estudiantes sean capaces de aprender, compartir y trabajar sobre la información en cualquier contexto. En este ámbito, algunos reconocidos, otros más ocultos, hay varios perfiles que podrían describirse como knowmads. Todos, de alguna manera, trabajan con este sistema hoy en día: curan, filtran y traducen contenidos y colaboran hacia adentro y hacia afuera con la circulación de la información para recrear una nueva información que llevará nuestra huella y así hasta el infinito.

El knowmad no deja nunca de aprender ni, por ende, al transmitir y aumentar con su propio conocimiento lo aprendido, de enseñar.

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