Yo no buscaba a nadie y te ví. La profesión de la documentalista

La semana pasada (recuerden que estamos hablando del año 2011), me encargaron un trabajo de investigación sobre todo lo referente al Marketing político 2.0. A partir de allí varias ideas se asociaron en mi cabeza.

En la profesión de documentalista el quid de la cuestión es encontrar la perla, esa información incontrable, inhallable que hace que más de uno te diga: “pero ¿de dónde sacaste esta perlita chica link (así me dicen las buenas lenguas)?”.

La realidad es que, más allá de las estrategias o metodologías que uno va aprendiendo y desarrollando para llegar más rápido y directamente a la información pertinente, es el ojo el que se va entrenando, perfeccionando para ver aquello que otros no encuentran (no ven).

Retomo. Apenas había terminado de entregar el trabajo, encontré varios enlaces pertinentes que, por supuesto, guardo para un próximo pedido. Pero es allí donde se impone la frase: “Yo no buscaba a nadie (ninguna info) y te ví (la encontré). En realidad uno sí la siguió buscando.

Pero la cosa no es fácil. Varios de los que piden presupuestos a los documentalistas justifican: “bueno, tampoco es necesario que me encuentres y clasifiques 100 links… ¡con diez me basta!”. No señores, están equivocados. Insisto, aunque uno tiene cierta habilidad para no perder el tiempo y casi siempre atenerse a buenas fuentes, esto no es magia. Se necesita tiempo (eso se paga) y para encontrar la “perlita” es necesario primero romperse varias uñas abriendo ostras vacías.

Mi mamá es una cinéfila insaciable y yo soy una insaciable proveedora de películas. Ella siempre me dice: “pero Betinita, ¿cómo hacés para encontrar esa película rumana tan extraordinaria que me diste el otro día?, ¿cómo se te ocurrió buscarla?” y yo respondo, una vez más, de la misma manera, pero en otro contexto: ¿Vos sabés cuantos bodrios tuve que ver para hallar esta belleza?”

Como documentalista estoy siempre atenta, soy exhaustiva y desarrollo estrategias diariamente para facilitar mi trabajo pero ¿sabés cuántos sapos tuve que besar para encontrar el “príncipe” link…?

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  • […] más está decir que uno se vuelve una “especialista” en el tema, una obsesiva por encontrar el ejemplo de uso de la tecnología en el espacio más impensado y etc. A veces, me olvido apenas terminado el trabajo y a veces se instala para siempre como fue el […]

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